Somos HERMANOS

NUESTRA VOCACIÓN

Centralidad del Reino de Dios. En la condición de discípulo y misionero de Jesucristo el Hermano asume evangélicamente y desde la perspectiva del Reino de Dios el servicio educativo de los pobres para promover la dignidad humana, la justicia y la solidaridad. Como cooperador de Jesucristo, ofrece gratuitamente toda su existencia a edificar el Reino de Dios mediante el Ministerio Apostólico de la Educación.

Religiosos Hermanos. La Exhortación Apostólica Postsinodal Vita Consecrata considera que la expresión “Religioso Hermano” expresa mejor la índole peculiar de su vocación. Aunque el Hermano realice servicios comunes a los demás fieles laicos, los realiza en la condición de consagrado, manifestando así el espíritu de entrega total a Cristo y a la Iglesia según el carisma propio del Instituto.

Asociados para el servicio educativo de los pobres. Desde los orígenes, la asociación para el servicio educativo de los pobres constituye uno de los elementos configuradores de la identidad del Hermano. Representa un impulso místico y profético que alimenta, dinamiza e integra la vida del Hermano. Hoy el Hermano de La Salle es convocado a renovar este impulso místico y profético desde el contexto latinoamericano y caribeño.

Ministerio apostólico de la Educación. El Hermano es llamado gratuitamente por Dios para el ministerio apostólico de la educación. Según el Fundador, Dios elige, llama y envía. El Hermano reconoce en el rostro de los niños, jóvenes y adultos, especialmente en los pobres, el rostro del Dios que lo llama a ser un signo del Reino en medio de ellos. El Hermano comparte con otros lasallistas la misión y la espiritualidad, según la especificidad del carisma lasallista.

Desde la perspectiva latinoamericana y del Caribe. El Hermano de La Salle comparte con los pueblos latinoamericanos y caribeños sueños, luces y sombras. Pese a que los indicadores económicos y sociales de las últimas décadas revelan importantes avances, es necesario reconocer que continuamos siendo el continente de mayor desigualdad social. Esta inequidad social, histórica, persistente y recurrente continúa hipotecando el futuro de grandes parcelas de niños y jóvenes de nuestro continente.

Nuestra misión, transformar el mundo.
• Nuestra misión es ser Hermanos de todos para todos. Un Hermano es una persona dispuesta a acompañar a otros, para que caminando juntos construyan, corazones generosos que transformen el mundo.

¿Cómo transformamos el mundo?
• Transformamos el mundo educando el cuerpo, la mente, el corazón y el espíritu de las nuevas generaciones, en centros de formación integral de inspiración cristiana.
• Las escuelas y universidades son la faceta más conocida de nuestra misión, sin embargo, existen otras modalidades donde se ejerce la misión educativa lasallista.

¿Cuál es la razón de nuestra misión?
• La razón son las personas, en las personas descubrimos el llamado a no ser indiferentes y a mirar el mundo con ojos nuevos. Los ojos nuevos de una humanidad nueva que empezó nuestro maestro Jesús de Nazaret.

“La misión de los Hermanos, a la luz del camino exodal del Fundador, tiene una dinámica centrífuga, un movimiento del centro a las periferias. Un movimiento en dirección a los empobrecidos, excluidos y desechados para transformarlos en sacramento de comunión e instrumento de inclusión. Atentos a los nuevos escenarios y los sujetos emergentes, sin excluir a nadie, los Hermanos se comprometen a renovar constantemente a las obras y crear nuevas para responder con fidelidad creativa a las nuevas y antiguas formas de pobreza, exclusión social, culturas juveniles, desarrollo sostenible, participación democrática, cultura digital, migraciones y otros.”